A mí de siempre me ha gustado correr. Corría cuando jugaba al fútbol, corría cuando mi madre tiraba la zapatilla y corría cuando los gitanos me querían quitar las canicas en Burgos, pero siempre corría en llano o como mucho en bajada, nunca subiendo. Pero es que, ¿qué necesidad hay de correr mientras subes?.
Una noche de verano a mediados de los 90, me despedía de mi amigo Gerardo en Burgos, yo tenía ya la llave en la cerradura del portal pero el calimocho me impedía discernir si había que girarla hacia la derecha o hacia la izquierda. En el último "hasda bañana, zi diod quiede" se acerca un menda, un chaval joven, de veintitantos, como nosotros, ni mal ni bien vestido, y nos dice algo así como "de qué vais?", lo mismo nos pedía la hora, pero el alcohol es lo que tiene y a los dos nos sonó a "dadme todo lo que tengáis u os corto la yugular con la tapa de una lata de atún!".
En medio segundo me metí en el portal y cerré la puerta mientras por el rabillo del ojo veía a Gerardo salir zumbando. Ya había subido las escaleras del portal cuando oí como el cristal de la puerta se hacía añicos. Pensé que aquel pavo venía a por mí y subí las escaleras de cuatro en cuatro. Recuerdo que a la altura del tercero (mi abuela vivía en el quinto) se apagó la luz de las escaleras y tuve que encenderla. Me pareció que no se oía a nadie subir, pero reemprendí la carrera hasta que llegué al quinto, abrí la puerta y me colé dentro.
Esa fué la primera vez que hice skyrunning.
Después de contar esa historia a mi abuelo unas cien veces, lo dejé por imposible. Se murió pensando que habíamos sido nosotros los que habíamos provocado a aquél hombre, y éste, enfadado, le había dado una patada a la puerta del portal.
El corredor parado
lunes, 14 de enero de 2013
El corredor parado
Creo que este es el tercer o cuarto intento de mantener un blog y darle un poco de continuidad. Hasta ahora no lo he conseguido, escribo tres entradas y me olvido del tema hasta que pasa algo importante y me vuelven las ganas de escribir. No es que en el día a día no pase nada digno de ser contado, pero la idea es crear un mínimo de interés y seguimiento por parte del lector, y si os cuento que hoy he hecho una tortilla de patatas y me he ido a la biblioteca a por un par de libros, pasaréis de mí y de mi blog para los restos.
He bautizado este enésimo intento El corredor parado, me pareció un contrasentido que me iba al dedillo tal y como se han ido sucediendo los últimos acontecimientos, porque por un lado me considero corredor (porque corro) y por otro lado estoy en el paro (porque me han echado). Así de chisposo soy! :)
Como lo único que sé hacer bien (aunque no rápido) es correr, en "El corredor parado" podréis leer mis pensamientos y experiencias sobre esta actividad, que como podréis intuir enseguida, crea adicción.
En fin, sino tuviera objetivos a corto/medio plazo en forma de carreras, no correría. A ver si puedo aplicar esta teoría al blog y ponerme objetivos a corto plazo que pueda, y me apetezca, cumplir.
Por cierto, si leéis contestaciones amenazantes u ofensivas a ciertos comentarios recibidos, no me lo tengáis en cuenta, sólo haré ese tipo de réplicas a los comentarios de mis amigos del Foro. Tenemos la suficiente confianza, qué coño confianza!... diría que nos queremos tanto que buscamos en el interior de los otros y lo que no esté muy muy profundo, lo publicamos, lo criticamos, lo quemamos y lo pisoteamos.
Joder, cómo escribo!, tengo una potencia dentro de mí que lo flipo, y eso que todavía no he empezado el curso de escritura por el Usera's Gruating Academi!, Ja!
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